
Estudiantes volvió a demostrar su carácter ganador y cerró el 2025 a lo grande. En el estadio de San Nicolás, el equipo de Eduardo Domínguez revirtió un marcador adverso y derrotó 2-1 a Platense, con dos goles de Lucas Alario, para consagrarse campeón del Trofeo de Campeones y convertirse en el club más ganador de la temporada.
La final enfrentó a los campeones del Clausura y del Apertura, con realidades bien distintas. El Pincha llegaba con el envión de una reciente consagración y mayor ritmo competitivo, mientras que el Calamar arrastraba varias semanas sin competencia oficial. Esa diferencia terminó pesando en el desenlace.
El primer tiempo fue cortado y de escasas emociones. Platense manejó la pelota, aunque sin profundidad, y Estudiantes acusó el desgaste físico. Aun así, el conjunto platense generó las situaciones más claras, pero se topó con la seguridad del arquero Federico Losas, clave para sostener el empate.

El complemento comenzó con ilusión para el Calamar. A los cuatro minutos, Franco Zapiola aprovechó un rebote en el área y puso el 1-0, cumpliendo con la ley del ex frente al club que lo formó. Minutos más tarde, Platense tuvo el segundo, pero Guido Mainero no logró vencer a Fernando Muslera en un mano a mano decisivo.
Esa chance desperdiciada fue el punto de quiebre. Estudiantes reaccionó, se adelantó en el campo y encontró su recompensa desde el banco. Lucas Alario, que ingresó a los 27 minutos, fue determinante: marcó dos goles en apenas 12 minutos, ambos de cabeza, para dar vuelta el partido y sellar una consagración inolvidable.

Con esta victoria, Estudiantes alcanzó el 19° título de su historia, defendió su corona y cerró un año soñado. Además, aseguró su presencia en las competencias que abrirán el 2026: Supercopa Argentina, Supercopa Internacional y Recopa de Campeones.
Sin excusas ni desgaste que valgan, el Pincha volvió a imponerse en los momentos decisivos y confirmó que el cierre del año lo encuentra en lo más alto del fútbol argentino.




