En una noche histórica para el club de Vicente López, Platense venció por 1-0 a Huracán y se consagró campeón del Torneo Apertura, logrando así el primer título de Primera División en sus 120 años de historia. La final se disputó en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero ante un marco imponente y una emoción que desbordó tanto dentro como fuera del campo.
El equipo dirigido por la dupla Martín Orsi y Sergio Gómez culminó un campeonato inolvidable, en el que eliminó a tres grandes del fútbol argentino —Racing, River y San Lorenzo, todos en condición de visitante— antes de imponerse en la gran final ante el Globo. Un recorrido cargado de mérito, carácter y mística.
Un gol, un título y una historia nueva
El único tanto del encuentro llegó a los 18 minutos del segundo tiempo, tras una jugada de pelota parada que quedará en la memoria de los hinchas calamares. Nicolás Taborda ejecutó un preciso centro al corazón del área, Nacho Vázquez ganó en el salto y asistió de cabeza a Guido Mainero, quien la clavó en el ángulo con una definición magistral. Fue el gol del campeonato.
A partir de ese momento, Platense manejó el partido con aplomo y sostuvo la ventaja hasta el pitazo final. El cierre del encuentro desató una explosión de júbilo en el plantel, en el cuerpo técnico y en cada rincón de la tribuna platense. Lágrimas, abrazos y cánticos coronaron un hito largamente esperado.


De Saavedra al cielo: un campeón forjado en el esfuerzo
Platense volvió a la Primera División en 2021, tras 22 años en el ascenso. Cuatro temporadas después, se transforma en campeón y asegura además su lugar en la próxima Copa Libertadores, redondeando una campaña histórica.
A lo largo de su trayectoria, el Calamar había estado cerca de la gloria sin poder alcanzarla. Fue subcampeón en 1916, detrás de Racing, y en 1943 perdió la Copa Escobar justamente ante Huracán, en una definición insólita: tras igualar sin goles, el título quedó en manos del Globo por haber sacado más tiros de esquina (4 a 1). En 2023, Platense volvió a rozar la consagración en la final de la Copa de la Liga, donde cayó ante Rosario Central por 1-0.
Ahora, en 2025, el sueño se hizo realidad.

La emoción de Sergio Gómez: una postal del título
Una de las imágenes más emotivas de la jornada fue la reacción de Sergio Gómez, uno de los entrenadores del Calamar. Tras el pitazo final, el DT no contuvo las lágrimas: se arrojó al césped, llorando desconsoladamente, mientras los jugadores lo abrazaban en una escena cargada de simbolismo.
“Es un premio al esfuerzo, a la humildad, al creer cuando nadie más creía”, expresó Gómez con la voz entrecortada, visiblemente emocionado tras una campaña que quedará marcada a fuego en la historia del club.




