El Canalla derrotó 3-1 a Estudiantes en la final disputada en Santiago del Estero. Ángel Di María marcó dos goles para dar vuelta un partido que comenzó perdiendo desde el primer minuto, mientras que Julián Fernández selló el título sobre el cierre. Es el decimocuarto título de la historia de Rosario Central.
Rosario Central volvió a gritar campeón. En una noche inolvidable en Santiago del Estero, el equipo dirigido por Jorge Almirón derrotó 3-1 a Estudiantes y se quedó con la Supercopa Internacional, sumando una nueva estrella a su historia.
Y como en las grandes noches, apareció Ángel Di María. El rosarino marcó dos goles, incluido un espectacular tiro libre, para darle vuelta a un partido que comenzó cuesta arriba para el Canalla. Julián Fernández, sobre el final, puso el tercero y desató la celebración auriazul.
Una final que empezó cuesta arriba
Estudiantes golpeó prácticamente desde el vestuario y se puso en ventaja al minuto de juego. El desarrollo posterior fue trabado y entrecortado, con varias interrupciones por lesiones y un intenso calor que llevó la temperatura hasta los 38 grados.
Central buscó reaccionar y encontró la igualdad en los pies de su máxima figura. Di María ejecutó un tiro libre con enorme precisión y clavó la pelota para establecer el 1-1, en una de las imágenes de la noche santiagueña.
El primer tiempo terminó con mucha fricción y pocas situaciones claras. Estudiantes tuvo un par de oportunidades sobre el cierre, pero se encontró con Jorge Broun, mientras que Central también tuvo sus aproximaciones.
Otra vez Di María desde los doce pasos
Navarro se la tiró larga a Copetti, quien después de ingresar al área vio cortada su carrera por la rodilla de González Pirez. La jugada continuó y, cuando la pelota salió del campo, Jorge Baliño llamó a Darío Herrera para revisar la acción. Después de observar las imágenes, el árbitro no dudó en cobrar penal.
A los 56 minutos del primer tiempo, Di María volvió a hacerse cargo y convirtió desde los doce pasos para dar vuelta el partido y poner al Canalla 2-1 arriba.

El tercero y el festejo canalla
Estudiantes intentó reaccionar, mientras Central administró la ventaja. Di María tuvo una nueva oportunidad para marcar el tercero, pero Muslera consiguió anticipar su intención.
En el tramo final, Almirón realizó modificaciones para sostener el resultado y reforzar la estructura defensiva. Mallo ingresó por Di María, la figura de la final, y Central pasó a defender con tres centrales.
Cuando parecía que el partido se encaminaba hacia un cierre sin mayores emociones, apareció Julián Fernández. El delantero recibió y definió para marcar el 3-1 definitivo, en una suerte de homenaje futbolístico al propio Di María.
El pitazo final de Darío Herrera desató la fiesta de Rosario Central en Santiago del Estero.
Una nueva estrella para Central
Con esta consagración, Rosario Central sumó el decimocuarto título de su historia y la novena conquista en el profesionalismo.
La celebración tuvo además un protagonista especial: Di María consiguió su primer título con la camiseta del club que lo vio nacer futbolísticamente, justamente en una final y con dos goles determinantes.
Para Central, Santiago del Estero volvió a ser escenario de una consagración. Esta vez, la nueva estrella llegó de la mano de la zurda de Fideo, el rosarino que regresó al club para protagonizar otra página inolvidable en la historia del Canalla.
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