El tenis argentino vivió una jornada inolvidable con la consagración de Tomás Etcheverry como campeón del ATP 500 de Río de Janeiro, un logro que el propio platense definió como “el día más feliz de mi vida” tras levantar el trofeo más importante de su trayectoria profesional.
Minutos antes de la premiación, y visiblemente emocionado, el argentino expresó su incredulidad por alcanzar finalmente el objetivo que perseguía desde hacía tiempo. “No puedo creer que haya ganado mi primer título ATP, es un sueño hecho realidad”, señaló luego de recibir el trofeo de manos de Diego Schwartzman.
La conquista tuvo un valor especial para Etcheverry, quien llegaba con el antecedente de tres finales perdidas en Santiago y Houston en 2023, y Lyon en 2024. Tras años de búsqueda, el trabajo sostenido junto a su equipo, encabezado por Walter Grinovero, encontró su recompensa en suelo brasileño.
El camino hacia el título exigió una enorme fortaleza física y mental. Debido a las demoras por lluvia, el argentino debió completar su semifinal ante Vít Kopriva, en un duelo que se extendió cerca de cuatro horas, y pocas horas más tarde regresar a la cancha para disputar la final frente a Alejandro Tabilo, para vencerlo por 3-6, 7-6 y 6-4.
Como ya había ocurrido en semifinales, Etcheverry comenzó perdiendo el primer set, pero logró revertir el partido gracias a su intensidad y resistencia física, imponiéndose en el momento decisivo para sellar la consagración.

El título no solo significó una conquista emocional, sino también un importante salto deportivo: ascendió 18 posiciones en el ranking ATP y alcanzó el puesto 33° del mundo, acercándose nuevamente a su mejor ubicación histórica.
Así, el tenista platense escribió una página trascendental en su carrera y confirmó su crecimiento dentro del circuito internacional, coronando en Río una búsqueda que combinó perseverancia, trabajo y convicción.




