New York Knicks volvió a tocar el cielo de la NBA. La histórica franquicia neoyorquina derrotó 94-90 a los San Antonio Spurs en el quinto juego de las Finales y se consagró campeona de la temporada 2025/26, cerrando la serie por 4-1 y poniendo fin a una espera que se extendía desde 1973.
En una noche cargada de tensión y emociones, los Knicks volvieron a demostrar la resiliencia que caracterizó toda su campaña. A pesar de encontrarse 16 puntos abajo durante el encuentro y de iniciar el último cuarto con una desventaja de nueve unidades, el equipo reaccionó en el momento indicado de la mano de su gran figura, Jalen Brunson, para concretar una remontada memorable.
Brunson lideró una nueva remontada histórica
El base fue el motor ofensivo de Nueva York durante toda la noche. Cuando los Spurs parecían tener controlado el partido gracias al dominio de Victor Wembanyama, Brunson tomó las riendas y comenzó a descontar una diferencia que parecía difícil de revertir.
Los Knicks tuvieron un comienzo errático, con apenas un 19% de efectividad en sus primeros lanzamientos y numerosas pérdidas de balón que permitieron a San Antonio construir una ventaja considerable. Sin embargo, poco a poco lograron acomodarse en el partido y mantenerse cerca en el marcador.
Cada vez que los Spurs intentaron escaparse, apareció Brunson para sostener a los visitantes. Su capacidad para generar puntos en momentos clave terminó inclinando una final que parecía destinada a extenderse al menos un partido más.
Wembanyama brilló, pero no alcanzó
Del otro lado, Victor Wembanyama volvió a demostrar por qué es una de las máximas estrellas de la liga. El francés dominó ambos costados de la cancha durante buena parte del encuentro, especialmente en defensa, donde acumuló bloqueos decisivos y condicionó constantemente el ataque rival.
Sin embargo, el desgaste físico y la presión de los minutos finales terminaron pesando sobre el joven talento de los Spurs, que vio cómo la ventaja construida durante gran parte de la noche se evaporaba en el cierre.
Un último cuarto para la historia
El período final fue un reflejo de toda la temporada de Nueva York. Con carácter, paciencia y determinación, los Knicks fueron reduciendo la diferencia hasta igualar el marcador.
A partir de allí, Brunson volvió a hacerse cargo del equipo y anotó los puntos decisivos para colocar a los Knicks al frente por primera vez desde el primer cuarto. Los Spurs tuvieron oportunidades para responder, pero no encontraron la efectividad necesaria en los instantes decisivos.
Los lanzamientos libres convertidos por OG Anunoby, Josh Hart y Mikal Bridges terminaron sellando una victoria que quedará grabada para siempre en la memoria de los aficionados neoyorquinos.
Un título que termina con décadas de frustraciones
La consagración representa mucho más que un campeonato para Nueva York. La franquicia no lograba conquistar la NBA desde 1973 y había acumulado décadas de frustraciones, finales perdidas y temporadas alejadas de los primeros planos.
Las recordadas campañas lideradas por Patrick Ewing en los años noventa, las finales perdidas ante Houston y San Antonio, la etapa de reconstrucción y los numerosos intentos fallidos forman parte de una larga historia que finalmente encontró su recompensa.
El proyecto que devolvió la ilusión
La llegada de Karl-Anthony Towns, la consolidación de Jalen Brunson como líder absoluto y la construcción de un plantel competitivo fueron los pilares de un proyecto que alcanzó su punto más alto esta temporada.
Tras superar a Atlanta, Philadelphia y Cleveland en los playoffs, los Knicks completaron una postemporada extraordinaria que culminó con el ansiado trofeo Larry O'Brien.
Después de 53 años de espera, Nueva York vuelve a ser campeón de la NBA. Y lo hizo fiel a su estilo: sufriendo, luchando y protagonizando una remontada épica que ya ocupa un lugar privilegiado en la historia de la liga.
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