El Masters de Augusta volvió a consagrar a Rory McIlroy, quien se quedó con su segunda chaqueta verde consecutiva tras imponerse por un golpe de diferencia sobre Scottie Scheffler, actual número uno del mundo.
En un cierre cargado de tensión, McIlroy sostuvo la ventaja mínima y celebró una victoria que reafirma su vigencia en la élite, destacando además el valor emocional del logro: “No puedo creer que haya esperado tanto para ganar una chaqueta verde y ahora tengo dos seguidas”, expresó tras la consagración.
El norirlandés completó el torneo con un total de 12 golpes bajo par, firmando una última ronda de 71 impactos. Su desempeño, con momentos de gran precisión y otros de cierta irregularidad, fue suficiente para sostenerse en la cima tras haber construido gran parte de la diferencia en las primeras jornadas.
Con este triunfo, McIlroy alcanzó su sexto título de Grand Slam e igualó a Nick Faldo como el europeo más ganador en la era moderna, además de sumarse a un grupo selecto que logró defender con éxito el título en Augusta, junto a leyendas como Jack Nicklaus, Tiger Woods y el propio Faldo.
En la clasificación final, Scheffler finalizó segundo con 277 golpes, mientras que un grupo de perseguidores integrado por Tyrrell Hatton, Russell Henley, Justin Rose y Cameron Young compartió el tercer lugar.
McIlroy volvió a escribir su nombre en Augusta con autoridad y resiliencia, consolidando una carrera legendaria y demostrando que su historia en el golf aún tiene capítulos dorados por delante.




