
El piloto argentino Franco Colapinto cerró un sólido fin de semana en el icónico circuito de Montecarlo con un 13º puesto, tras haber partido desde la posición 18. En una competencia marcada por la estrategia y la nueva normativa de dos paradas obligatorias, el representante de Alpine cumplió con una actuación destacada en su segunda participación en la temporada 2025 de Fórmula 1.
En una carrera con ritmo controlado y escasas emociones, Lando Norris se quedó con el triunfo en el Gran Premio de Mónaco, escoltado por Charles Leclerc y Oscar Piastri. La victoria significó el segundo festejo del año para el británico (ya había ganado en Australia) y le permitió recortar distancias con Piastri en el campeonato: ahora está a solo tres puntos del líder, que suma 161 unidades. El tercer puesto en el torneo lo ocupa Max Verstappen, con 136 puntos.

El neerlandés, quien dominó gran parte de la prueba, apostó a un eventual ingreso del auto de seguridad o una bandera roja para realizar su segunda detención sin perder posiciones. Como eso no ocurrió, terminó resignando su lugar en las últimas vueltas. Con su habitual ironía, describió la jornada como “muy aburrida”. También bromeó con que sus neumáticos parecían “del Mónaco 1972”.
Colapinto, por su parte, también se permitió una sonrisa. “Fue como salir un domingo con la familia por la ruta”, dijo el argentino al describir el ritmo lento de la carrera. Y agregó: “Cuando paré y volví a pista, en tres vueltas ya había alcanzado al mismo grupo con el que había estado. No entendía nada”.

Más allá del tono relajado, Colapinto se mostró conforme con su rendimiento en un circuito que no permite demasiadas maniobras: “Fue una carrera dura. Clasificamos 20º, así que terminar 13º es positivo. Me llevo buena información, todavía tengo que seguir aprendiendo y tratar de clasificar más adelante”. Su labor fue valorada también por Flavio Briatore, director del equipo Alpine: “Franco hizo un buen trabajo, no cometió errores y mantuvo un ritmo sólido en el tráfico. Estoy seguro de que ganó confianza”.
No todos terminaron con balance positivo: su compañero de equipo Pierre Gasly debió abandonar en la vuelta 7 tras un toque con Yuki Tsunoda que destrozó el A525. También se despidió anticipadamente Fernando Alonso, debido a problemas en la unidad de potencia. El asturiano, fiel a su estilo, tampoco dejó pasar la oportunidad de bromear: “No es mala suerte. No cayó un meteorito en el motor, simplemente el motor no estaba preparado”.

Las nuevas reglas de estrategia también despertaron polémica. En especial por las maniobras de Williams, que con Alex Albon ralentizó el ritmo para permitir que Carlos Sainz detuviera su auto sin perder posiciones. La jugada funcionó —terminaron 9º y 10º— pero generó críticas, como la de George Russell, quien incluso fue penalizado con un "drive-through" por adelantar fuera de pista a Albon. Irónicamente, Mercedes luego aplicó una táctica similar, sacrificando el ritmo de Kimi Antonelli para proteger al propio Russell.
En definitiva, el Gran Premio de Mónaco volvió a dejar más declaraciones picantes que sobrepasos en pista. Pero para Colapinto, el balance fue más que positivo: logró escalar siete posiciones, acumuló experiencia y se afianza en su lugar dentro de la máxima categoría.




