Lanús volvió a gritar campeón en el continente. El conjunto de Mauricio Pellegrino se coronó en la Copa Sudamericana tras superar por penales a Atlético Mineiro, luego de un empate 0-0 en los 90 minutos reglamentarios y en el alargue, en una final cerrada y cargada de tensión disputada en el estadio Defensores del Chaco.
El “Granate” sostuvo un plan de juego firme y paciente, apoyado en la jerarquía de sus emblemas: Eduardo Salvio, Carlos Izquierdoz, Marcelino Moreno y Lautaro Acosta, quienes aportaron temple en una final marcada por el rigor físico. Del otro lado, el equipo de Jorge Sampaoli, con Hulk como principal referencia, no logró plasmar la potencia individual ni la superioridad económica de una de las plantillas más costosas de Brasil.

La final se desarrolló bajo un guion equilibrado: fricción, pocas situaciones claras y una prórroga en la que ninguno logró romper el cero. Así, todo quedó en manos de una dramática definición desde los doce pasos, donde Lanús fue más preciso y terminó desatando el festejo ante los miles de hinchas que viajaron desde Buenos Aires para acompañar al equipo.

Con esta consagración, Lanús conquista su segunda Copa Sudamericana y reafirma su lugar entre los clubes argentinos con mayor presencia internacional en los últimos años. Una noche épica para el sur del Gran Buenos Aires.




