En un duelo que capturó la atención de todo el mundo del tenis, Carlos Alcaraz se impuso ante Jannik Sinner y conquistó su séptimo título de Masters 1000 al quedarse con la final del Roma Open. El español se impuso en el Foro Itálico por 7-6 (5) y 6-1, en un encuentro cargado de emoción y calidad, que duró una hora y 45 minutos.
La expectativa era máxima: el número 1 del mundo frente al número 3, en la primera final entre ambos en la capital italiana. Y no defraudaron. Desde el primer punto, el público disfrutó de un partido vibrante entre dos estilos distintos, pero igualmente efectivos. Mientras Sinner buscaba imponer su potencia desde el fondo, Alcaraz ofrecía su abanico de recursos y variantes.
El murciano, de 22 años, mostró mayor solidez en los momentos clave. Salvó dos puntos de quiebre con el marcador 5-6 en el primer set y se quedó con un ajustado tiebreak, que sería el punto de inflexión del encuentro. A partir de allí, tomó el control absoluto del partido.
Con la confianza por las nubes, el pupilo de Juan Carlos Ferrero no dio respiro en el segundo parcial. Quebró el servicio de Sinner en el primer juego y mantuvo la ventaja con autoridad, cerrando el set con un claro 6-1 ante un estadio dividido entre la admiración por su juego y el aliento local al italiano.

Un nuevo hito en su carrera
Con esta victoria, Alcaraz terminó con el invicto de Sinner, que acumulaba 26 triunfos consecutivos y no perdía desde octubre del año pasado. Además, achicó la diferencia en el historial personal a 7-4, sumó su 19º título ATP y elevó su registro en polvo de ladrillo a 15-1 en la temporada.
El triunfo también le permite recuperar el segundo lugar del ranking mundial, justo antes del comienzo de Roland Garros, donde llegará como segundo preclasificado y uno de los grandes favoritos al título.
El regreso de Sinner tras la suspensión
Cabe destacar que esta fue la primera competencia oficial para Jannik Sinner desde el Abierto de Australia, tras cumplir una suspensión de tres meses por un positivo de clostebol en un control antidopaje. Su regreso fue prometedor, pero no pudo cerrar con broche de oro frente a un rival que atraviesa un momento formidable.
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En la rama femenina Jasmine Paolini desató la euforia del público local
Jasmine Paolini protagonizó una jornada inolvidable en el Foro Itálico, al consagrarse campeona del WTA 1000 de Roma y convertirse en la primera tenista italiana en ganar el torneo en los últimos 40 años. Ante una multitud encendida, la jugadora de 28 años logró una victoria que no solo la consagra en casa, sino que también la posiciona como una de las candidatas a seguir en el próximo Roland Garros.
El triunfo, cargado de emoción y significado, no solo le devolvió a Italia un título largamente esperado, sino que también confirmó el gran presente de Paolini, que viene consolidando su juego en el circuito. Con un tenis sólido, versátil y aguerrido, la toscana fue superando cada ronda con autoridad hasta alzarse con el trofeo ante su gente.
El festejo fue total. El público romano, fiel a su estilo apasionado, celebró con fervor una conquista que quedará grabada en la historia del tenis italiano. Paolini, emocionada, agradeció el apoyo de los "tifosi" y aseguró que el título la llena de confianza de cara al segundo Grand Slam del año.




